Parresía

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Parresía

de Wifly Rodríguez

Rodríguez

Las paces están arraigando

en el Jardín del Recuerdo

con la misma gracia

con la que se me acopla el gato entre las piernas;

con esa sutil ignorancia del tiempo

que marca un aparato que no entienden los felinos.

Antes tocaban fuerte las cornetas

el inicio del verano;

ahora las manijas están mareadas;

atracones de comida basura,

y problemas derivados de la sociedad de consumo.

Ya no se corre igual en San Mamés.

Llueve tela en Málaga más amenudo

y no se nos aparece tanto la virgen de Begoña.

Las ventanas están despendoladas;

entra una rasca represiva de melancolía

y algunos resistimos a que nos entre la peste por la pena,

a calentarnos a los golpes,

a deglutir su porquería como bocatto di cardinali.

Yo sigo haciendo el camino calada a calada,

para encontrar algo de aire

en esta maratón de lo instantáneo;

en esta habitación vacía de cariño

y atestada de gilipolleces y necesidades amazonianas.

Vengo del sudor de una planta de paliativos

y es más frío de lo que parece.

Pero la sal que deja al secarse es cálida,

deja sus granos de «hay comida en la nevera»

y «va ganando el Athletic».

No me cuenta la almohada ayeres tan extraños.

No pido tantos perdones ni porfavores.

Estoy intentando abrir los orificios nasales.

Pillar nuevos olores y sabores.

Aprendiendo a saber querer lo que deseo

y atarme al mástil más grueso de la corbeta

que navega las mareas de mis valores.

Que no me despisten las notificaciones de Instagram.

Que llegue a mí el placer de perderme las cosas,

y quedarme todos los días de Rodríguez,

por el abuelo que no conocí,

por no perder mi esencia ni un segundo

y mandaros a hacer gringadas a otra parte.

La caja de barniz y pino pa ustedes.

Soy ceniza pa la higuera como mis ancestros

y el camarada Caparrós;

en el crisol de Andalucía con sus vientos y desastres,

con sus miedos y leyendas,

con sus mares y desiertos.

Con sus pobres y sus bandoleros.

La eternidad solo existe para los mortales

y el tiempo solo sirve al que lo olvida.