Garrote vil
Si deshago los caminos
que me trajeron aquí
metedme preso;
me hacéis todos los psicotécnicos del mundo;
y si hace falta recuperamos la lobotomía
pa quedarme como un trapo,
aguantando la baba que no se caiga.
Me invento las maneras porque me he grabado
que no soy: estoy siendo.
Y vuestros taxones hace tiempo
que me los migué con un camel.
Me duelen las muñecas y así
no me valen las pajas.
Cultivo semillas de barbaridades
por si un día crecen frutos ecléticos.
Tenemos que comer de algo
y que a naide le falte de ná.
Vienen maldadas y nos toca recordar
que la mano que no pega, tapa.
Que mu malamente se tiene que dar
pa tragarnos los resquemores:
el DNI partío
y el miedo encallaíto.
Quizá las tormentas son necesarias pal sol,
que nos caliente con los deseos que proyectamos…
Venimos con años de barbecho.
Días nublados, cama prendía.
Me voy pa Cádiz y me lo juro,
porque quiero el frío de la yerba
y el calor de tu cama.
La libertad de los perros
y el hogar de sus garrapatas.
Voy a dejar que vuelen las flores,
que me invada el humo marrón de Marruecos
y a vivir de lo que tengo jugando a mi PlayStation 20.
Si hace sol, ya en el ascensor
me van a llegar sus rayos
y el olor a salitre de mi Rincón.
Voy a dejar que me lleven las flores
porque no tengo otra cosa que hacer
que seguir la trayectoria de las nubes,
quedarme majareta
con el sonido de las gotas del rocío,
por tanta noche despierto
y tanta bombilla fundía.
Me quitáis lo bailao si tenéis cojones.
Si deshago ese camino me cruzáis la cara.
Recuperamos las técnicas franquistas de tortura
y me termináis de partir las cervicales, a lo Puig Antich.
Porque prometo no perder
el sustrato del que come la raíz.
Estar con mi viejo en San Mamés
y ver a mi madre en la caligrafía.
Amanecer los ayeres de otra forma.
No hay plan B.
Huir está sobrevalorado.
He llegado hasta este punto de líneas infinitas
que nos despliega una existencia
enamorada del tiempo
y un ser adúltero del suyo propio.