El tumulto acojona.
Yo sobre mis pies, lo aguardo.
Frente al conflicto me sé,
me huelo y saboreo.
Sobre una cama desnuda
de placer y chorreando,
retomo las puntadas
sin hilo y me deshago
del exceso de vinagre.
Se me nota en lo sensible.
Se me aprecia en la apatía.
Por el óptico del tubo
suben un suvenir de malas
ideas, mañanas negras
y noches amarillentas.
Hoy abrazo el verde de pasiones
rojas, poemas de líneas
borrachas. Hoy averiguo
el código que no sé.
Con el paso del tiempo,
he endulzado el bucle, la noria;
el carrusel de voces abstemias,
ahora roncas del bourbon con hielo.
¡Lúceme, Serotonina!
¡Entierra el hacha y ablanda
el escudo, mala cabeza!
Las promesas que quedaron huecas
son abortos de la esperanza.
Pero me sobra con los secretos
aburridos, con óxido,
el alba en mi blacón
y el vacío rebosante
de personas que caminan
con la flecha en el norte.
Ya deshice mi desorden
en el calor del asfalto;
Política, luces led.
Teatros, alcantarillas
y apéndices infectados
por la mierda del pericardio.