Parresía

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Parresía

de Wifly Rodríguez

Españal

Con esto del Covid

me encanta ver las bocazas

agrandarse por exceso de meconio,

hincharse el Españal como un globo,

y PUM:

explosión de mierda galimática.

Me aburre vuestro Ibex

y sus predicciones ególatras.

He convivido con quien ha confundido

egoísmo y ambición.

Ha juzgado mi deseo de napalm

como una actitud pueril.

Me cansan esos hijos únicos de los nuevos ricos,

enviados con dinero sucio

al mundo violado por sus falos,

para callar la molesta vocecita que clama

por sus fábricas esclavistas de Marruecos,

India, China o Pakistán,

putos paños calientes

para la consciencia en carne viva.

Me cago en las estampas de sus mártires,

en sus intimidades y sus miserias,

en su libertad de poder

y en el kleneex rojigualda

que me tapa la lengua de fósforo.

Hace tiempo decidí no formar parte

de nada de lo que os gusta

de nada que os provoque placer.

Me resta la presión de corresponderme

con la idealización de mi ser.

Me siento cómodo estando perdido

en una generación despechada, acorralada,

enjaulada entre barrotes de cobre,

oro y valores fiduciarios.

Arremeto como un íbice

contra la gente inconsciente:

– cepillarse los dientes por la mañana es un acto político.

Arremeto como un esturión

contra los indignados oyentes de este verso.

Os duele,

porque no veis la verdad de frente,

como la mosca saciada

de la incontenible mierda del Españal

que choca lelamente

contra el cristal de la ventana.

Europa cuece un mundo dicotómico.

[Sí-No].

Bajo mi cárcel del ser lo puedo advertir.

Cuando me fugo,

es uno u otro.

Ya no somos calaveras vacías

ni esqueletos caducifolios

que vagan por el mundo cementado.

Nos convirtieron en perros ansiosos

que no paran de comer

hasta el fin del pienso,

se vomita y se repite el plato.

Así es normal que se escapen las mierdas.

Yo bailaré como un reo

esperando el toque de gracia

la bala que sale del cañón

tras el estruendo de pólvora

a ver si acaba con la voz granulosa de mis sienes

ojalá me atraviese el cráneo y me rapte los susurros

ojalá haga rebote y siga eliminando nuestros vacíos

bañando de sangre los rostros asesinos;

por las gachas e infinitas noches de evangelio

por las bombas de los nazis a la Desbandá

por el precio que pagó la cordura

tras el delirio de la ultra razón

No se me quitan las ganas de potar

ni con pantoprazol ni almax

ni con bicarbonato ni con limón

ni con los dedos atravesados en la garganta.

Es la sensación eterna

del futuro gris marengo

basugre y carne avinagrada

cables en ramas de olivo

civilizaciones con fronteras de piel

gritos de auxilio con alitosis

pies descalzos

camino de cristales

Os espero agazapado en los matojos

bebiendo cócteles de miedo e inseguridades

sin saber qué coño va a pasar

sin saber qué quieren decir

todas las respuestas de ayuda,

imaginando un mundo etéreo

liviano como el éter

suave como el pelo de un gato

afectuoso y plausible, tierno;

con fuego en las entrañas

y ardores en el pecho.

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