Parresía

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Parresía

de Wifly Rodríguez

Dámaso

Que no vuelva.

Que no regrese el frío.

Que no encaje el dolor.

Que no desangre el amor.

Cierra las puertas blindadas.

Protege mis sentimientos erizados.

Me sentí vulnerable en mis pensamientos.

Noté el sabor ferruginoso del desdén

un reflejo de fatiga en el hiato.

Quiero que no vuelva.

Que no regrese el frío.

Que siga a la vera de la candela de hoy

en un arder de lágrimas

y un sentido claro de mi desajuste.

He hecho un pacto de sangre

con la voz de mi sienes

se presenta como Dámaso

se comió el cliché del diablo y angelito

– Todo está por dentro.

Aboga por

Que me cargue el hígado.

Que me haga puré los riñones.

Que duerma mis neuronas.

Que atente contra mi esperma.

Que me empantane la sangre.

Que me degrade los músculos.

Que prescinda de leucocitos.

Me dice

Tira el móvil por el balcón.

Pon la mano en la sartén.

Pon silicona en la cerradura.

Roba el oro de tu abuela.

Tira lejía por la ventana.

Esnifa M sin picar.

Haz el caballito en Atocha.

Dámaso es intenso me quema los euros mentales

Dámaso me quiere ver vivo

y no tengo a nadie mejor

y no tengo a otro que me lo haga ver mejor

no supongo más autoridad que su seña

porque es el Santo que ordena las cosas

el despertador de la mañana

la chispa del fusible.

Me he peleado con Dámaso

lo he muteado

lo he castrado

[para que no tenga ningún tipo de descendencia en mi cabeza

para que no plague de larvas depresivas mi suelo sensible]

No me imagino una vida sin él

Me acerca a la hoguera

me aleja del sinsentido de la vanidad

me destruye y construye para hacerme recio

se inclina para atarme los cordones

me cambia las sábanas cuando están chorreando.

A veces,

El odio me puede y lo escondo.

Dámaso se enfada.

El miedo de ver mi propio rostro

me hace elegir el suyo

cuando él quiere estar solo.

Tengo que seguir aprendiendo

a quererlo y respetarlo

a esconderlo y templarlo

No le hago caso

pero mi cuerpo me pide de él

y en unas de esas noches

de mono intenso

de sudores fríos

y delirium tremens

Agarro pluma sin tinta

mojo en el rojo de mis neuronas

y le declaro:

“Todo faro tiene sus incontrolables intermitencias.

Cuando no cumple su cometido

Se genera la vida.

El accidente es la acción de mover el plano

eres la confirmación del segundo error

eres la propia piedra

lo que me hace sentido a la comunión

entre ser y estar”.

Por eso, te pido:

Que no vuelva.

Que no regrese el frío.

Que no encaje el dolor.

Que no desangre el amor.

Cierra las puertas blindadas.

Protege mis sentimientos erizados.

Que siga a la vera de la candela de hoy

en un arder de lágrimas

y un sentido claro de mi desajuste.

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