En las oquedades está la clave de mi ser.
En los angostos agujeros del relato.
Las palabras solo enmascaran los sentimientos
Mi piel esconde mis carencias y debilidades
Mi sangre oculta lo más secreto
Mis gestos son mensajes de socorro.
En las oquedades está el motor de impulso.
Las promesas solo esconden los traumas.
Mi alma fusiona mis deseos y voluntades
Mi ego proyecta una pequeña parte
Mis pies obedecen cual soldado.
En las oquedades está la catarsis.
En los errores semánticos y lapsus.
Las correcciones son reflejos ancestrales.
Mi boca comete traición racional
Mi voz impone su absoluta ley
Mis pensamientos están sesgados.
Me encanta balbucear y llorar.
Ser inteligible y hablar jerigonzas.
Es lo más claro que puedo expresar.
Lo demás es paja.
Lo demás son problemas.
Lo demás es una conexión de engaños.
La auto-justificación racional
extraída de amargos por qués.
Me encanta sentir la pérdida de control
como una noche de jagger y perico
el único atisbo de verdad
la última bala para la auto-transformación
para la reencarnación del ser en su esencia.
No puedo educar, curar o gobernar
porque no puedo ser eficaz,
quiero ser torpe y engendro
errar cada vez que pueda
quedarme con lo humano de mis huesos
lo puro de mis vísceras.
Comprender cuál era el sentido de todo
traspasando los diminutos agujeros
del tapiz perfecto del relato
aterrarme con lo absoluto de los números
aterrarme de ser un nuevo Gregor Samsa
cables, sangre, alma, gasolina,
metal y carne a partes iguales
rendido a la más absoluta ley de la competencia.
Me alisto en el Grupo de Insurrección Pueril
Proclamas con caligrafía inventada
Gritos barbotados tras el chupete
Pañales como banderas talco por confeti
Graffitis con ceras manley
Armados con tijeras de punta roma
punzones de 2 milímetros
pelotas de plastilina
biberón molotov
y el taca taca por si nos quedamos dormidos.
Me inscribo en el Instituto de Errores de Calado
Exámenes sin conocimiento exacto
asignaturas imaginarias recreos en la playa
Profesores erráticos sin problemas de autoestima.
Piardas con matrícula por su maestría en el hacer.
Pizarras transparentes que dan a la calle
las matemáticas no se enseñan se descubren
y no hay troncales ni marías
hay caminos que desbrozar
para ir avanzando por el laberinto.
Me curo en el Hospital Virgen Sin Milagros
Adderal para cuando no tenga inspiración
Ron para eliminar la fatiga
Las cefaleas se van con polen pegajoso
No hay enfermos terminales o benignos
las radiografías son programas de radio
y el médico te quiere regular na’ma’
porque dice que en las debilidades
se encuentran los puntos más elevados
de la fortaleza de nuestro cuerpo.