Nada es productivo.
Nada es adyacente.
Nada cuesta trabajo.
Nada merece tanto esfuerzo.
Nada es garantía.
Nada es sine qua non.
Yo no me gano la vida.
Mi vida la ganó mi madre:
Nueve meses largos de embarazo;
trece horas de parto
y fórceps con puntos de sutura
para ella y para mí.
Yo no trabajo para vivir.
Mucho menos, vivo para trabajar.
Me declaro en huelga ante el trabajo, como Baudrillard.
No quiero rellenar un papel más
No quiero sentir el orgullo del trabajo asalariado.
tampoco sentir el desdén burgués.
No me quiero sentir peón en el tablero.
No me voy a robotizar.
Soy Bartleby 2.0
Soy pobre. Lo seguiré siendo.
Soy rico. Lo seguiré siendo.
Pero nunca seré miserable.
Nunca arrastré mi valía.
Ni estaré vacío,
sin huesos, carne, vísceras.
Aun pobre. Aun rico.
La miseria no entiende de hipotecas.
Ni de planes de pensiones.
Ni de herencias, inmuebles
Ni de comisiones de las cuentas bancarias.
La miseria siempre es contextual.
Rechazo el contexto del empleo.
Rechazo ser buscavidas en el s. XXI
Rechazo el “búscate una ocupación”.
Quiero parar el tren.
Quiero ser partícipe de la gran manifestación.
Uno de los miles de millones que nos quedamos quietos.
Uno de los activistas por el parón general.
Uno de los que llamen paractivista.
Uno de los vagos y maleantes.
No me imagino mejor mecha.
No creo en una mejor opción
para decir que no al sin-futuro.
Para decir que no al mal-educado.
Para decir que no al mal-enseñado.
Será la revolución líquida.
La revolución que no se puede reprimir.
Se están organizando los agricultores:
Solo recogerán sus propias verduras.
Se están organizando las panaderas:
Solo amasarán sus propios panes.
Se están organizando las maestras:
Solo educarán a sus manadas.
Se están organizando los artistas:
Solo expondrán sus miserias.
Nunca fue tan sencillo decidir ser paria.
Nunca fue tan sencillo programar el tiempo.
Nunca fue tan sencillo parar la máquina.
Nunca fue tan sencilla la existencia.
Nunca fue tan dura la vida.
Y que me tachen de enfermo.
Que vuelva a mí ese estereotipo de andaluz vago.
Que me coman de un lado y del otro.
Que nadie sabe lo que cuesta estar parado.
Que nadie sabe lo que implica esta decisión.
Que nadie sabe lo cerca que estamos de lograrlo.
Porque nunca fue tan sencillo vivir.
Porque nunca fue tan sencillo
solamente existir.