Si te quedas en esta urbe
tan fría y solitaria
tan llena de vida
tan llena de cuerpos
que llegan a todos lados
pero no encuentran ningún lugar
donde quedarse.
Si te quedas en este precipicio
tan profundo y abismal
tan vacío de verde
tan vacío de luz
que alumbra todos sus lados
pero termina en algún lugar
donde caerse.
Si te quedas en este espacio
tan tétrico y abyecto
tan lleno de dolor
tan lleno de amor
que no está por ningún lado
pero se esconde en aquel lugar
donde escaparse.
Si te quedas en esta ciudad
tan gélida y distante
tan vacía de silencios
tan vacía de futuro
que mira hacia otro lado
pero construida en algún lugar
donde asentarse.
Si te quedas en este universo
tan ordenado y simple
tan lleno de señales
tan lleno de mapas
que te llevan a todos lados
pero suspendido en ningún lugar
donde agarrarse.
Si te quedas aquí.
Si decides quedarte aquí.
Te vas a quedar conmigo.
Te voy a dar la sal.
Nos vamos a ir de copas.
Pero si eliges esta urbe
como aquel lugar para quedarte
y la vives con tanto frío y soledad
a los pies del precipicio
y con la luz apagá en tu mirá,
sin un lugar donde caer,
dolorido por los golpes
y sin nada que amar,
ni si quiera la huida
de una ciudad que te hace vivir
en un constante ruido,
una constante desesperación
por un presente retrógrado
donde echar el ancla.
Si te quedas en ese universo
que quieres construir
con orden y progreso
que quieres levantar
en todo sus rincones,
entonces,
no te quedes aquí,
porque no vas a estar conmigo.