Parresía

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Parresía

de Wifly Rodríguez

Necropolítica

Cada vez que escupes esos vocablos

desde la profundidad de tu arrogancia

y lanzas ideas venéreas al vulgo

se me encojen los ojos.

Me entra la bajona y dejo de creer

que un día podremos deshacernos

de las pieles y la vista.

Parece perenne el despertar en ocre,

el reposo psicoactivo, continuar existiendo.

Vivimos en un continuo vaivén

de bajones, euforia y pastillitas.

Las normas son oxímoron.

Los jueces hicieron la trampa

antes que la ley.

Y los nuevos juristas protegen la ley

porque quieren hacer trampas.

Fuerzas del orden para reprimir,

miedo a los mutantes – a la miseria.

A los que huyen hacia delante

con ojos y nariz tapada – rebotes de la pared.

Llegó la muerte a nuestro prisma

y con ella minan nuestro devenir.

Me entra el bajón con las vallas de sangre

las fronteras infinitas de papeles y colores

las semillas olvidadas reproducir

con los nazis que nunca se fueron de Europa.

Se me caen las lágrimas con la producción en cadena

me escuece el ánimo con las “invasiones

y enemigos de Europa, de la civilización”.

Los malos siguen dentro y sin nombre.

Solo tienen etiquetas de poder:

filántropos y empresaurios, Heineken y Mahou,

Bayer y Nestlé, Renoult y el Vaticano.

Me entra la bajona cuando mi pilot

vierte su llanto en mi ánimo

y solo me afloran los mojones.

Aquí no vale nadie y nos necesitamos todos.

Un suspiro por los que no pasan el corte.

Un brindis por el vértigo y 3 chupitos

al que madrugue mañana.

Parece que las fotos más bonitas

esconden las poses más feas.

La verdad es un mejunje de palabras

con significados que alguien les puso.

Nos erguimos sobre adoquines

que no esconden ninguna playa;

solo los cuerpos que llegaron

y no les dimos permiso a entrar.

Hoy no me hables que estoy de bajón

pero mañana cuando me veas

te prometo que te miraré de frente

con la vida en guardia

encarando su maldita necrofilia

sus ganas de vernos de bajón

metiéndomela por la nariz

e hincando el dedo acusador

en el pecho palomo de la autoestima.

Los muertos ya estamos muertos

y solo nos temen los que quieren secuestrar la vida.

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