Desnúdame
como la lluvia destapa abril
y limpia
las esquinas sucias
de mi calendario.
Rómpeme
los jerseys de menta
que nos protegen del frío
y cuéceme los huesos
y la piel curtida.
Hielo brota como lágrimas
aburridas
de reclamar otoños
cansadas
del fuego veraniego
traidoras
por desarraigar el invierno.
Flúyeme
y cántame
como la mar
y el acantilado.
Descúbreme
los trozos de cielo
que quedan por mirar;
Guíñame
como los ojos de anfetas
de las estrellas.
En Calle de la Primavera
se pudre la sangre
y en Calle de la Esperanza
se pierde la vida
como lluvia y alcantarilla.
Arterias
de un barrio de oro
que espera oxidarse
a las orillas
de un metro azul
y otro amarillo.
Desencállame
los barcos que esperan
salir a faenar
y ver cómo crecen
limpios y libres
los tulipanes.