Parresía

noun-mudejar-star-210510

Parresía

de Wifly Rodríguez

Calle cortada

Ayer saltó una estrella

del cielo a la tierra.

Calle de la Esperanza amaneció

con un cadáver en el regazo

y un intenso bombeo

de luces azules

y exámenes forenses.

Porque algo falló en su nombre

porque pudo más el miedo

que la maldita esperanza

y no quedó ni un ave María para rezar;

solo un charco granate

que se esfumó por la boca

de una manguera a presión.

El socorro siempre aparece

después del show de la gravedad.

El dolor se va con el tiempo

el recuerdo perdura en el camino.

Tocó suelo un martes

pero su caída duró

una desesperación eterna.

Sabían las farolas

que iluminar los caminos

es pretencioso;

que disipar los miedos

por pavor al futuro

tiene profunda carga de dolor.

Usar crueles mocasines

es decisión política;

Más ameno resulta pisar las calles

con las gomas de las bambas,

marcar suave los senderos

para encontrar la salida.

¡Cuántos monstruos rabando

flores de cristal que cortan los pies

a los viandantes!

Las bestias destrozan

los caminos de señales florescentes

envenenan la vida con pócimas milagrosas

y sonrisas de pesadillas con firma Vitaldent.

¡Cuántas puertas abiertas

y pomos fríos que las custodian

con indiferencia!

Los infantes pintan

con tiza mapas en el suelo

dejan migas de pan para marcar rumbo

y usan dentaduras sin argamasa Kukident.

Su camino estaba cortado

y no tuvo forma de coserlo.

Ya no brillan los focos

en Calle de la Esperanza,

ni lo hacen los luceros.

Ni el alba ni noches de candela.

Las llaves están perdidas

y los portales inundados

por la falta de utopías

en las que depositar

algún tipo de fe.

Deja un comentario