Parresía

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Parresía

de Wifly Rodríguez

4.

Casi caigo en la trampa aunque no sea un toyaco. Venga, te lo compro: casi veo el oro en tus palabras y medicina en tu amianto. Casi me como el truco y dejo el jardín sin podar. Casi me como el cuenco de tiempo a remojo y parto el reloj de las circunstancias. No me he creído borracho para no saber absolutamente nada de caminos y existencias. Ni he desatado las tormentas del adentro más o menos porque sí. Al final no me he esnifado tus polvos ni los pelos de tus piernas. Lo pensaban a lo largo de todos los océanos y solo los desiertos estaban de mi lado pero al final no, no me creí las comas ni las consignas de tus discursos. Quise crear muñecos de cera. Nada más. Y casi me creo que hablan. Casi les otorgo vida. Porque casi caigo en tu argucia mañanera, en el sexo de rutina y en el olor de tu ropa interior. Casi termino la colada. Casi busco el mejor café de todo Madrid. He estado a un palmo de creer que las cosas infinitas duran para siempre. Soy una serpiente con cola que se revuelve en su lecho y casi me creo que muerdo veneno. Tengo un banco enorme de medusas rodeándome cuando me ducho, una playlist de reggeton pasado y la barba a medio hacer. Casi me lo trago. Lo reconozco y te doy ese punto. Pero una mano lava la otra y si una pega la otra cubre. Yo casi me lo creo Yo casi te creo Pero por pena, corazón, que no creo en fantasmas Que no confío en Batman en su guerra con el Joker ni en las partidas de cartas. Lo asumo y te lo compro. Casi me lo creo. Todo estuvo bien jugado.

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