Parresía

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Parresía

de Wifly Rodríguez

Vestido de lentejuelas

Dentro de estas lindes

hay almas que usan vestidos de lentejuelas

y calzan bambas con muelles y cámaras de aire.

Dentro de estas lindes

llegan las chucherías a domicilio

para los niños adultos.

Se hacen aquelarres en los sótanos

con puertas a otras dimensiones

que abren los láseres y megatrones.

El latir de la prisa es melódico,

los leucocitos corren por sus arterias.

El metro huele a clase obrera

Y todos los miércoles son aleatorios en Malasaña.

Yo soy mar y salmuera,

arena y horizontes infinitos.

El sueño era destronar al rey

de capitales y provincias,

al parricida del mapa físico,

la cabeza del pulpo

con tentáculos en cada Rincón.

¡Pero qué placer tan doloroso vivir entre sus lindes!

Sentir las botas de cuero vencer a Filomena.

Usar gafas de sol en un club.

Hablar con los gremlis

en las Codes de Fabrik

y reírme de los fachalecos de Ponzano

que pagan su gintonic a 10 pavos.

Jamás lo hubiera creído así,

pero ahora siento placer en sus infiernos

me ataca la nostalgia cuando la dejo,

me da subidón cuando se vacía

y se queda enterita para mí.

Hoy soy mar y salmuera, cemento y gasoil.

Hoy soy alma que corre a la 6 y sale de la 5,

leucocito que llega tarde

y sube al norte con cofia y gabardina.

Soy alma que salió del keli a buscar pan

y acabó encontrando familia.

Soy alma que salió del keli

a ganar vida y encontró policía.

Hoy brindo

vestido con lentejuelas

por los Zidanes y Pavones

que viven en un totum revolutum.

Por los versos del Charlie y los bastardos,

por la ratio de bar por habitante

y por la tasa de coca disparada

en la prueba de aguas fecales.

Madrid se viste de gala todas las noches.

Y dentro de sus lindes,

siempre te presta su mejor vestido.

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