Dentro de estas lindes
hay almas que usan vestidos de lentejuelas
y calzan bambas con muelles y cámaras de aire.
Dentro de estas lindes
llegan las chucherías a domicilio
para los niños adultos.
Se hacen aquelarres en los sótanos
con puertas a otras dimensiones
que abren los láseres y megatrones.
El latir de la prisa es melódico,
los leucocitos corren por sus arterias.
El metro huele a clase obrera
Y todos los miércoles son aleatorios en Malasaña.
Yo soy mar y salmuera,
arena y horizontes infinitos.
El sueño era destronar al rey
de capitales y provincias,
al parricida del mapa físico,
la cabeza del pulpo
con tentáculos en cada Rincón.
¡Pero qué placer tan doloroso vivir entre sus lindes!
Sentir las botas de cuero vencer a Filomena.
Usar gafas de sol en un club.
Hablar con los gremlis
en las Codes de Fabrik
y reírme de los fachalecos de Ponzano
que pagan su gintonic a 10 pavos.
Jamás lo hubiera creído así,
pero ahora siento placer en sus infiernos
me ataca la nostalgia cuando la dejo,
me da subidón cuando se vacía
y se queda enterita para mí.
Hoy soy mar y salmuera, cemento y gasoil.
Hoy soy alma que corre a la 6 y sale de la 5,
leucocito que llega tarde
y sube al norte con cofia y gabardina.
Soy alma que salió del keli a buscar pan
y acabó encontrando familia.
Soy alma que salió del keli
a ganar vida y encontró policía.
Hoy brindo
vestido con lentejuelas
por los Zidanes y Pavones
que viven en un totum revolutum.
Por los versos del Charlie y los bastardos,
por la ratio de bar por habitante
y por la tasa de coca disparada
en la prueba de aguas fecales.
Madrid se viste de gala todas las noches.
Y dentro de sus lindes,
siempre te presta su mejor vestido.