Se siente uno mu raro
sin un dolor inminente.
Ver las espinas caramelos Haribo
y los borbotones de ácido
pompas de jabón.
Se siente raro de cojones verse
en un camino iluminao hasta el final.
La guadaña mellá un tiempo
la túnica negra que arde como OCB:
A la mierda los fantasmas
y el perfume a morgue.
Luces, colores, primavera.
Es tan difícil proyectar
sobre cimientos de esperanza;
solo queda hacer la cementá con miedos,
cascotes romos y sin aristas
pa reconstruirse en bucle,
cuadraditos del Maincraft.
Karma Japonés.
Parece una trampa pa ratones
subir escaleras parriba sin ver la caída,
agarraíto a los barales.
Da vértigo.
Ganas de potar.
Partirme el hiato.
Ver el humo del petardo bailar
sin los monstruos de antes,
sin la música de radio oxidá.
Parece onírico.
Lo real tiene la vida mu corta
y en la mente está tó.
Aprender tan rápido,
controlar la risa y dejar caer las lágrimas
me sabe extraño.
Ver el papel preñao de tinta
y el color de tus ojos
cada vez que me masturbo,
me pilla fuera de juego.
Morata anulao por el VAR.
Me pilla la cosa de cara y a mi,
que se me dan bien los juegos,
se me esconden las opciones de derrota.
Y se siente raro.
Abeja entre pétalos de metal.
Viendo que los cauces se controlan,
que los paneles se reconstruyen,
que las colmenas se siguen alimentando,
viendo brotar vida de tierra quemá.
Con la paz de saber
que los capullos cerrados
algún día florecen.