Máscaras y caretas
Hicimos del tiempo tal chicle que ninguno supo nunca formular la ecuación de parir un ayer merecedor de ser parásito de la memoria. Me confesó
Hicimos del tiempo tal chicle que ninguno supo nunca formular la ecuación de parir un ayer merecedor de ser parásito de la memoria. Me confesó
Si el ayer languidece por ideales de cimientos con corsé, el hoy tiene mis vacaciones disueltas en el olor azufre de tu boca de volcán.
Tengo la madeja llena de hilos, y pocas agujas para enhebrar. Tengo la cara llena de lastre y pocos gestos de amor. Ya no miro
Cada vez que escupes esos vocablos desde la profundidad de tu arrogancia y lanzas ideas venéreas al vulgo se me encojen los ojos. Me entra
Cómete la profundidad de mis ojos y cuando la vomites intenta recordar el regusto que te deja; porque no vas a encontrar nada tan dulce
“Te has quemado muy pronto y te esperaban todos aguantando las llamas, apagando la candela con gargajos; – dando al pueblo lo que requiere de
No se me han olvidado las mañanas de expectativas y panes blancos, galletas Dinosaurio, Dragonball y los churretes de sudor negro antes de la hora
Encuéntrame hecho un Quasimodo tañendo la campana mentirosa de mis promesas-catedrales, con miedo de soldado en el castillo de arena asediado por el rompeolas. Hállame
Era demasiado pedirnos un porqué que rezase más allá del estamos muertos, y porque vamos a morir no nos salen canas en la voz, y