El discurso de los campeones
La espiral de la autoestima, es un valor irreal como el dinero: vacas gordas al banquero, las flacas para los ruinas. Si vas perdiendo es
La espiral de la autoestima, es un valor irreal como el dinero: vacas gordas al banquero, las flacas para los ruinas. Si vas perdiendo es
En efecto, mi caos es parecido a la hierba que brota por los prados y rompe con el orden acrecido danzando con los vientos perfumados.
Me he mentido tantas veces que ya no sé la verdad. De veras me hice caso y perdí la realidad. Ahora nado en un pozo
Es porque me arde más el orgullo que un buche de tequila. Es porque me quema más el calor de un bucle de mañanas. Es
Érase un del revés del cuento del derechismo, la sociedad de paisano y guardias de pelotazos. Caos por enaltecimiento. ¡Sálvame mi Gran Hermano! Que no
¿Quién sabe quién es quién? ¿Sabes? Quien sabe es quien quiso saber que el que sabe quién es supo quién fue quien supo ser sabido.
Si el ayer languidece por ideales de cimientos con corsé, el hoy tiene mis vacaciones disueltas en el olor azufre de tu boca de volcán.
Tengo la madeja llena de hilos, y pocas agujas para enhebrar. Tengo la cara llena de lastre y pocos gestos de amor. Ya no miro
Cada vez que escupes esos vocablos desde la profundidad de tu arrogancia y lanzas ideas venéreas al vulgo se me encojen los ojos. Me entra