El consuelo y yo
Es porque me arde más el orgullo que un buche de tequila. Es porque me quema más el calor de un bucle de mañanas. Es
Es porque me arde más el orgullo que un buche de tequila. Es porque me quema más el calor de un bucle de mañanas. Es
Érase un del revés del cuento del derechismo, la sociedad de paisano y guardias de pelotazos. Caos por enaltecimiento. ¡Sálvame mi Gran Hermano! Que no
¿Quién sabe quién es quién? ¿Sabes? Quien sabe es quien quiso saber que el que sabe quién es supo quién fue quien supo ser sabido.
Hoy tengo la mirada cómo vacía, blanca sobre un negro pálido que pintan mis errores. Hoy mi ser gris vomita can verde desigual, que clama
¡Poco duras, voluntad! Tantas veces a mitad tantas trolas a mi ego tantos planes en albero tantos bares por cerrar… ¡Poco duras, voluntad! Del nunca
Noto un frío resplandor negro debajo mío. Óxido de la espera y campanas que tañen por lo que nunca llega. Mi segundero avanza caladas marrones
Si el ayer languidece por ideales de cimientos con corsé, el hoy tiene mis vacaciones disueltas en el olor azufre de tu boca de volcán.
Tengo la madeja llena de hilos, y pocas agujas para enhebrar. Tengo la cara llena de lastre y pocos gestos de amor. Ya no miro
Cada vez que escupes esos vocablos desde la profundidad de tu arrogancia y lanzas ideas venéreas al vulgo se me encojen los ojos. Me entra